miércoles, 5 de julio de 2017

Habrá valido la pena



Me han dicho que he publicado una novela. He investigado en internet y parece que es cierto. Es la primera que publico, aunque, debo reconocerlo, no es la primera que escribo: hace unos años escribí otra, pero tuve que renunciar a ella pese a que era una obra maestra absoluta. La historia es de locos. Al poco de terminarla me regalaron un libro que, imperdonablemente, aún no había leído, Los Buddenbrook, y me bastó leer unas pocas líneas para comprender que algo raro ocurría: la novela de Thomas Mann era idéntica a la mía. Coincidía palabra por palabra. Y puesto que él la había escrito más de un siglo antes que yo, me pareció sensato hacer de tripas corazón y no reclamar la autoría. Thomas Mann se llevó con justicia el mérito y el premio Nobel, pero quiero que conste que yo también escribí Los Buddenbrook. Nunca hice público el asunto ni, naturalmente, mandé mi novela a ninguna editorial; nadie me habría tomado en serio, y yo mismo, de haber oído mi historia, me habría tomado por un torpe imitador de Pierre Menard. Me sobrepuse, cogí papel y boli y pronto hube acabado una novela corta absolutamente perfecta, pero por desgracia también estaba ya escrita. Era El bello verano, de Pavese. Volví a la carga y escribí Anna Karenina y El idiota, y los cuentos de Flannery O’connor y de Roal Dahl, y las cartas de Séneca a Lucilio y los Ensayos de Montaigne y Otras inquisiciones, de Borges. Es bonito pensar que uno ha escrito algunos de sus libros preferidos, pero haber escalado cimas tan altas a edad tan temprana también tiene sus desventajas: después de eso, todo lo demás sabe a poco. Tengo razones para creer que mi nuevo libro quizá no esté a la altura de los anteriores. La sombra de tantas obras maestras pesaba demasiado mientras lo escribía, y en un intento desesperado por escribir, al fin, algo que no hubiera escrito nadie antes, me embarqué en un proyecto totalmente distinto. Si he sabido o no llevarlo a buen término, eso lo juzgará el lector. En cualquier caso, si mi nueva novela, la primera que sale a la luz bajo mi nombre, deja insatisfechos a los lectores habituales de mis grandes obras maestras, no me preocuparé demasiado. Sé de lo que soy capaz. ¡Yo escribí Los Buddenbrook! De alguien que ha llegado tan alto puede esperarse todo.


(Y ahora en serio, quiero agradecer el esfuerzo y la generosidad de Juan Ballester y de todos los que de algún modo forman parte del Premio Vuela la Cometa: Laura, Antonia, Edu, Jep, Xavi, Elisa, Marcelo, Andy, Luciano, Alberto Gimeno. Y Silvia, que ha tenido que lidiar en primera persona con mis muchas manías).

3 comentarios:

  1. ¡Felicitaciones, compañero escritor! No cabe duda de que será un gran éxito. Espero poder leerlo pronto.

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  2. Gracias, Luciano! Le deseo mucha suerte también a tu novela El alma dividida.

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  3. ¡Gracias por dejarme disfrutar de tu libro!

    Un abrazo.

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